jueves, 27 de noviembre de 2014

Teorema del Amor



Hoy que cumplimos un año de habernos unido en un solo punto, intento hacer un análisis dimensional sobre cómo has cambiado tan rápidamente el sentido convencional por el que me dirigía. Y es que me siento como un objeto en una pendiente; deslizándome no se a donde, pero tan rápido que el punto en cualquier cuadrante al que me lleve, seré feliz si es a tu lado.

Siento que lo merecemos, pues has logrado que la distancia entre los dos se divida en segmentos y acorte; haciéndome pensar que es la distancia más corta entre tú y yo, tal como lo hace una línea recta entre dos puntos. Y es que nuestra relación es como un número primo; un número primo que solo admite dos divisores.   

Hoy quiero que en un análisis dimensional, las palabras de las personas se eliminen unas con otras; haciéndote quedar únicamente como la incógnita de mi vida, pues eso de que hay tantos hombres en el mundo como múltiplos de dos dirigidos a mi, es absurdo, y en el trazo a mano alzada que he realizado de nuestras vidas, no existen más factores que tú y yo. No importan ya los demás, pues para mí, somos fracciones equivalentes; no idénticas pero al menos me aferro a pensar que somos iguales.

Y si algún día, un problema de los que plantea el mundo llegara a separarnos, tendré presente que las coordenadas en las que estemos situados tendrán que satisfacer las necesidades de ambos; logrando que nos encontremos de nuevo frente a frente. Sabiendo también, que antes de la intersección, deberemos resolver una serie de problemas y ejercicios simultáneos que da la vida, para encontrar el punto exacto donde nuestras lineas se han de tocar.

Antes de darle fin a este teorema, quiero agradecerte por hacerme sentir que soy un eje en el cual tu mi amor das vueltas; presentándome un circo de parábolas, elipses y circunferencias, girando tan rápido, que parecieran dejar rastros de perfume y colores gritando: ¡Te amo! ¡Te amo!  

Gracias por este ciclo; por este año, sin duda eres lo mejor en la línea de mi vida. Con toda la geometría y análisis que despide este Amor Matemático:

Berty



   

jueves, 20 de noviembre de 2014

Ensayo Sobre la Vida, la Muerte y el Miedo


¿Has sentido alguna vez miedo: miedo a vivir, miedo a morir, miedo a la soledad y a otros más? Parece en realidad un montaje de la mente, que anticipa un posible futuro doloroso, pues: ¿Cuántas veces nos hemos hallado solos sin temer? De esta forma nos hacemos conscientes de que no se trata del número de personas en una habitación; es en realidad un sentimiento más complejo, es aquello que surge al ser abandonado. O el miedo a la muerte, que no es miedo a lo que pasará después de dar el último suspiro; si no el miedo a sufrir el dolor desprendido de la pérdida; como cuando vemos partir a alguien “valioso” o cuando el ser amado “muere”.  

Pese a que en nuestra historia personal, la vida nos muestra el camino, pareciera que nunca estamos verdaderamente preparados para ello,  lo cual resulta  irónico;  pues nos  aferramos a la materia y al alma de seres que ni nos pertenecen ni mueren;  ya que el alma es eterna  y no puede ser de nadie más que de uno mismo, y se nos ofrece desde los planos superiores, con la intención de aspirar a la sabiduría y alcanzar esos niveles de amor infinito que no podemos concebir más que en sueños.

Pareciera que en un punto de nuestra vida, cuando experimentamos la materia; dicha interacción  resulta tan maravillosa, que nos aferramos a ella; nunca estamos lo suficiente artos, de tal forma que acumulamos, ansiamos, e incluso declaramos guerras a pueblos, que como nosotros, desconocen que la materia no tiene dueño ni aquí ni en el infinito.

Lo mismo sucede con los seres queridos, cuando una enfermedad nos anticipa que su vida corre peligro, inicia el martirio; el miedo a ser abandonado, a no ser ya la madre, la hija, o la esposa, olvidando que somos más, que un simple estatus. Incluso dejamos de ver a la persona como un ser potencialmente saludable; condenándole y matándole en silencio, pues no hay honestidad de pensamiento, sentimiento u obra.

Ingenuamente nos aterra pensar que morirá, sin saber que el alma es eterna, que la tierra no es su lugar y que más allá del mundo que miramos; existe un mundo que nos observa y espera; es ese mundo maravilloso donde se encuentra nuestro Yo real, el Yo superior que nos espera luego de tanta sabiduría adquirida de la aleación de las experiencias y el conocimiento.

¿A que viene entonces el miedo a vivir, el miedo a morir, el querer poseer y pertenecer…? La vida es eterna, y el amor infinito; debemos aprender a repartir ese amor y a vivir sin miedo a la muerte, pues no hay mentira más falta de fundamento que la muerte. Así mismo debemos recordar que nadie puede poseer un alma que no sea suya, por lo que no seamos nosotros faltos de juicio; quienes intentemos apropiarnos de un alma ajena. Dejemos, que de la forma en que ha llegado, se marche y con felicidad, veamos un ciclo que termina y otro que empieza.

Apreciemos al ser divino de cada persona y dejémoslo fluir con el nuestro, para que sus virtudes toquen nuestros defectos y nos transformen en un ser que vibre tan alto como los ángeles. Permitámonos vivir en armonía y de manera perfecta con nuestro entorno, pues nada puede ser más justo que la vida. No temamos: dejar, perder o se rechazados, porque nada que necesitemos se nos negará.  Ofrezcamos nuestras virtudes al mundo, pues siempre habrá quien esté falto de ellas. Y no olvidemos en el proceso, que somos almas en movimiento, en  cambio constante; almas que de aprendices desarrollan la maestría de ser ellas mismas, de tal forma que no evolucionamos como se pretende; si no que con el paso del tiempo, luego de tirar las máscaras gastadas, hemos de reconocer la luz que somos.





jueves, 13 de noviembre de 2014

A Ella

Hoy pasé por el sendero que fue testigo de nuestra pasión, y a lo lejos, te vi sujetar su mano, susurrarle al oído, besar sus labios... Vi como sus tiernas mejillas se enrojecieron azoradas, e inmediatamente lo supe; que era tuya y tú de ella.

Pensar que ese toque sutil, esos labios suaves y esos versos de amor fueron míos, me entristece, me atormenta y me arrastra por un camino desierto; al vacío que se ha vuelto mi vida tras tu partida. Se bien que te amé, que me amaste y por la forma en que me evades no te hablaré a ti, ya no; le hablaré a ella.

A ella que nos roba el sueño de una vida juntos, que conoce el sabor de tus labios. A ella que ahora posee un lugar en tu corazón; a lado de nuestra triste historia, frente a nuestros recuerdos, tras tus dulces palabras y la sombra del ardid que compartimos.

Ansío darle razones, darle motivos para que no te aparte de mi, mentirle; decirle que no ha existido un amor como el que vivimos, no hay tal pasión compartida en la historia. Porque no siempre dos almas se unen en el infinito para encontrarse en la tierra y ser correspondidas.

Lo cierto es que nunca te vi así... A ella que te inspira a soñar, le digo que nunca te vi tan feliz; sonreirle a la vida con devoción, con calidez. Nunca tu obscura mirada tocó mis ojos claros, para fundirse como lo hicieron con los de ella, en esa tarde en que furtivamente los miré.

A ella le digo, entre sollozos y los pedazos de mi corazón herido, que he renunciado a ti; porque este es el comportamiento de una mujer que ama, una mujer que empezó a vibrar cuando te vió sonreirle, cuando te vió feliz... He renunciado a ti porque así debe ser cuando se ama desmedidamente; con locura, sin lógica, sin razón... He renunciado a ti porque te amo.






viernes, 7 de noviembre de 2014

Promesas: Año Nuevo

De pequeña siempre me pregunte: Por qué mis mayores lloraban al dar la última campanada de la media noche el 31 de diciembre, el día que conocí la respuesta, nadie me la dijo, yo personalmente, conocí la respuesta experimentado el sentimiento; y es que cuando eres pequeño todo es maravilloso, el mundo conspirara para hacerte feliz. Doy gracias a mi familia por privarme de los malos momentos en aquellas fechas y espero que en los años venideros, volvamos a ser felices como entonces y si el sentimiento fuera privilegio de los niños, juro que haré que nuestros descendientes lo sean, como en un principio fue para mi.

El Loco Juan

Esta es la historia de Don Juanito, ¡Que intrépido que era Juanito!, siempre en la búsqueda de un "gran quizás", y vaya que lo buscó; del ártico al antártico, del oriente al poniente, ¡Que voluntad la de Juanito! De niño tuvo que aprender a arreglárselas solito; levantándose entre gritos y apurado para empezar a trabajar con la fuerza que su huesudo cuerpo le permitía. Más tarde al caer la noche, se iba a la cama vencido, con el anhelo de un mañana diferente. Nadie imaginaría que cuando nacieran los primeros vellos de su bigote; correría sin retorno lejos del hogar materno, con la ilusión de no escuchar el llanto de su mamaita de nuevo, corrió hasta que ya no pudo más, y cansado de la travesía encontró refugio entre las carpas de un circo.

Fue ahí, con el rostro cenizo y su ropa sucia, con el cuerpo adolorido y el estómago vacío, cuando comprendió que la vida era más que la triste historia conocida, fue ahí donde supo por primera vez; que su destino estaba en algún lugar esperándolo. Pensó que si trabajaba duro, si se valía por sí mismo; nunca volvería a escuchar gritos, nadie le alzaría la voz. Así que pasó de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, aprendiendo oficio tras oficio. ¡Ah que Don Juanito!, siempre tan luchón, siempre tan solito.

A mediana edad comprendió que pegar blocks se le daba bien, que era entre todos los jornaleros, el más abusado, así que de chalán, pronto empezó a mandar en las obras. Duro trabajaba Juanito; desde la salida del sol hasta que la sugerente luna se anunciaba en el cielo; como si el pasado se repitiera una y otra vez cíclicamente en una vida de esfuerzo, trabajo y cansancio. A veces cuando en la madrugada, el adolorido cuerpo le impedía dormir, dejaba que los sentimientos y los duros recuerdos rondaran su mente un momento; visualizando primeramente a su mamaita, recordaba sus ojos obscuros, su suave cabello y el cálido aroma de su abrazo.

En lo profundo de su corazón se la imaginaba feliz; jugando con las enaguas de su vestido, queriéndolo, como él la había querido, uniendo sus vidas en la distancia a través de la luna que los miraba a los dos… Hasta que un día se dio de bruces con Ramón, el hijo de doña María y le hizo saber que una inesperada colisión de vehículos había arrojado a su amada Angelita contra el duro piso de una calle bulliciosa y que en su último aliento, no estuvo sola; que el causante de las mancillas de su alma y ladrón de su felicidad, había estado ahí e irónicamente, no había sido quien apagara su llama interna. Está demás decir, que Juanito nunca volvería a ser el mismo, pues su motivo de felicidad, había marchado para siempre, y ahora formaba parte de las hermosas constelaciones que titilaban en el cielo.

Con el paso de los años, la herida seguía viva, pero aprendiendo a evadir la pérdida del único amor que conoció, siguió el camino. Más tarde, un poco cansado, sus viejos zapatos y la caprichosa vida, lo llevarían a una playa soleada, donde el viento soplaba cálido con hermosas mujeres de caderas anchas y piel morena. No sabemos que vio Juanito en esta cultura desconocida, pero seguramente pensó que era el lugar buscado. Y entre los frágiles brazos de una mujer costeña, sintió el primer llamado hacia lo que pretendía ser el “gran quizás”. Se permitió echar raíces; construyó el hogar que solo se había permitido soñar y tuvo tres hijos cariñosos, ¡que listos le salieron los hijos!, al menos eso decía la gente, tal vez porque no tenían más virtud, ¡Que atenta la esposa!, ¡Que buena mano para la crianza! Y así vio correr varios veranos,  hasta que una tarde, cuando venía de un pueblo lejano, Don Juanito viró su volante hacia un destino desconocido. Nadie sabe si fue planificado o al azar; quizás lo había intentado otras veces sin atreverse a marchar,  quizás porque había terminado su misión ahí, o tal vez porque en la soledad del viaje, había permitido que su amargo pasado, el estómago vacío, y las trivialidades de su vida, resurgieran el deseo de retomar la andanza y encontrar el “gran quizás”.

Ese día en que la locura le ganó a la razón, Juanito dejó de ser ejemplar; el de los hijos listos, el esposo ideal, desde ese momento el gentío de la comunidad lo apodó: "El loco Juan". Al principio fue motivo de largas historias, más adelante de chismes vagos y en los últimos días, la gran historia no era más que una leyenda que perdía fuerza en la memoria de la gente que lo conoció. No sabemos más de lo ocurrido con "El Loco Juan", pareciera que su figura se hubiera desvanecido en el viento, pero ahí, a donde quiera que sus pasos lo hubieran llevado, esperamos que el Omnipotente lo guiara siempre hacia su misión de vida, su "gran quizás", porque puede que entre tanto conflicto existencial "Juanito" o "El Loco juan" hubiera perdido la brújula de la felicidad.


                         
                            

Y Me Siento Tan Sola

Cuando los rayos del sol se asoman por el alba, mi alma suspira por tu recuerdo, mis ojos amenazan con secarse y tú ni me has oído. ¡Mal de mi corazón, tú ni me has oído! Han pasado pocos días sin ti y por aquí solo se miran tinieblas, ¿Por qué el azar tubo que  separarnos así luz de mis ojos?

Tu ausencia me ha ennegrecido la vida, me tortura, me hace muy infeliz. Regresa causa de mi alegría, devuélveme la vida que se me ha ido de tras de ti y no te encuentra, ¿A dónde te has ido? ¿Por que me has dejado tan sola?

Y es que te fuiste como un vendaval, sin más, me has dejado, me siento tan sola…Tal vez cuando olvide quien soy y lo que conozco desaparezca, se acabe el sufrimiento que has dejado tras tu huida.

Y cuando la luna se asoma entre las nubes, yo simplemente soy un recuerdo que vaga en el viento, un recuerdo que me arrastra y por el cual aún existo. Le pido a Dios que me ayude a encontrarte, a estar pronto a tu lado.

Filosofando con Pablo Neruda


Aveces pensamos que la vida es muy complicada, pero la verdad es que venimos a este mundo a experimentar, a conocernos y a ser felices, no mas no menos; asi es que si no hay nada que nos salve de la muerte, al menos que sea el amor el que nos salve de la vida. Buen día a todos, Que Dios los bendiga, porque yo, solo puedo amarlos.


Estoy en el Kiosko


Estoy en el Kiosko... En el kiosko donde robaron mi primer beso, ahí donde platiqué contigo por primera vez, aquel que me unió a ti en una tarde soleada...

Y hoy, aquí; en este mismo Kiosko, veo a tantas parejas bailar y dentro de mi, una emoción me motiva a pensar que quizás algún día bailaré aquí mismo, contigo, de la forma en que lo hacen ellos, en el otoño; en el otoño de su amor...




Breve Reseña Sobre "El Amor de mi Vida" y el de Alguien Mas...

Oliver Duhart es el tipo de persona que sin pedirte nada te entrega el alma, y es a través de ella que te enamoras de él y ya no quieres soltarlo; quisieras que fuera siempre tuyo, que se quedara para siempre a tu lado como un pacto sin firma; una complicidad entre dos almas, un secreto compartido en silencio…

Y es lo que finalmente terminas pensando; que hay algo mágico entre los dos, que ha surgido una conexión muy fuerte,  un lazo de amistad que nadie podrá deshacer, incluso hay quien se ha enamorado locamente de él, y como yo, ha pensado que dejarlo ir podría ser, seguramente, un terrible e imperdonable error; ya que, en tu interior sabes que quizás sea el único e irreemplazable“amor de tu vida”, ese que has leído en novelas, ese que ha inspirado a tantos intérpretes del amor, ese que solo se vive una vez... 

Así de compartido es él, tiene tanto amor que no teme compartirlo con nadie, tiene tanta gracia y buen humor que su primera intención siempre es hacerte reír. Oliver Duhart es sin duda un desinteresado ser humano, que no viene a ti buscando provecho; es ciertamente,  un hombre sincero que se acerca, te da la mano, y no pretende algo más que tu amistad.  

Si eres uno de sus muchos amigos, sabes también que es un maestro dando lecciones; a veces a través de su inteligente sarcasmo, a veces con su muy sutil rechazo, y otras más, con su estricta e inquisidora mirada. Sin embargo tienes la certeza de que sus “lecciones”, como las llama él, son pasajeras y de la misma manera que surgieron vuelven a desaparecer, porque; da igual si es importante, si lo heriste o no, si fue tu culpa o un breve error, siempre sabrá devolverte su amistad. Y aunque pretenda hacerte saber por un instante que ha marcado una rayita en tu comportamiento, quien de verdad lo conoce sabe que enseguida pasará y con ello lo olvidará.

¿Qué más se puede decir de mi gran amor?, no podría decir nada más, salvo la experiencia de mi vida a su lado y a eso solo podría agregar: que ha sido increíblemente complementaria; él y yo somos tan diferentes, somos infinitamente opuestos, como 2 planos astrales, dos realidades; dos personas con muchos huecos que han sabido remendarlos; yo he zurcido sus heridas y el las mías.

Si me preguntan quién de los dos ha amado más, podría decirles que hemos amado de diferente forma: él me ha amado desde el principio, tal y cual soy, a mí, así como la vida me formó. Y yo, yo le he aprendido a amar, he sufrido amándolo y he pretendido que fuera otro que no es, pero lo he amado, lo he amado de verdad.

Si me preguntan quién de los dos ha amado más, yo les diré lo mismo, les diré que ha sido él, siempre él, porque no sabe hacer otra cosa más que amar, parece que le han enseñado bien o quizás sea la naturaleza en si misma de su espíritu.

Si me preguntan quién ha amado mas, les diré lo mismo, que siempre ha sido él.

Para Oliver, mi gran amor, mi gran tesoro, te estaré eternamente agradecida por mirarme y hacerme tuya desde el primer momento, te amo…

Lágrimas de Felicidad

¿Será posible tanta felicidad que escape por nuestros ojos en forma de lágrimas?, ¿Puede el símbolo de la tristeza, paradojicamente convertirse en el símbolo de nuestra felicidad?

Pensar en esto me entusiasma, de alguna forma es como si nos burláramos de ella, de la tristeza; de pronto me imagino a la Felicidad decirle a la Tristeza:

-¡Ey! ¡Mira! no has podido conmigo hoy. ¿Ves esto que corre por mis mejillas como dos rocíos?  ¡Son lágrimas!, lágrimas de alegría, porque hoy me hice una promesa; me prometí que no robarías mis suspiros. ¿Y Sabes?, lo he logrado; me he prometido mirar la vida con ojos de esperanza; mirar el anochecer no como el final de una oportunidad, si no como el principio de un camino mejor. ¡Mírame hoy, me he robado tus lágrimas y las he enseñado a sonreír!

Que lindo sería que todos nos burláramos al mismo tiempo, que lindo ver a todo el mundo feliz,  suena a pretensión, pero no lo es; es la naturaleza humana que nos lleva de la mano y a través de nuestros sentidos nos revela las maravillas del mundo.

Si pensamos que solo existe una vida, no podemos pretender que sea toda ella un camino de espinas, bajo esa premisa se convierte en una obligación; la obligación de nuestro espíritu, de convertirnos en un Ser feliz, feliz incluso en nuestros sueños. Y si hubiera una vida después de la muerte, no podría ser pretensión ni utopía; es una exigencia per ser.

Lo increíble de mi sueño es que es perfecto; no tengo que esperar para mirar un mundo así, no tengo que imaginar un mundo donde todos lloren de felicidad, basta con mirarlo una vez y pensar que lloran porque somos todos felices.

Soledad

Es verdad cuando dicen que uno puede sentirse solo incluso cuando se está acompañado. Yo me siento sola antes de que decidas dejarme, siento el anhelo de abrazarte antes de que te ausentes. Y es que cuando desvías la mirada ya se que vas a abandonarme.

Siento tu ausencia horas antes de que te vayas, porque en tu pensamiento ya me estás abandonando, la siento llegar al iniciar tu ritual nocturno, que juega con mi mente y me adormece.

Casi puedo percibir tu sutil modo de marcharte, primero tu voz queda, luego tus pasos lentos y antes de que te diga adiós ya me has abandonado.

Dejas mis sábanas tan solo con tu aroma; artas de mi y anhelantes de tu cuerpo, la otra noche se han burlado de mi; porque conservan tu esencia y yo añoro tu recuerdo.

Y entonces comienzo a sentirme acompañada; acompañada de tus dulces besos, de tus suaves caricias, de tu cuerpo firme que vagan como sombras en mis recuerdos.

Y ahi, en mi soledad, envuelta en el ayer que compartimos, casi puedo sentirte otra vez, y por un instante te pido que no vuelvas; porque cuando estas junto a mi, es cuando mas sola me siento.

Coatzaboys: La historia Jamás Contada

Hay veces que la vida te sorprende con hermosas coincidencias y esto es precisamente lo que me ocurrió a mí y a 9 almas en una increíble tarde de Agosto. Corría el año de 2007 en la ciudad de Minatitlán, los corazones de una generación de alumnos galopaban entusiasmados, con ilusión y añoranza del futuro que se veía venir con promesas de grandeza. Pues bien, así fue; ese futuro se dejó llegar más rápido de lo que hubiera deseado y en un segundo ya estaba aquí con dulces recuerdos y promesas de un mañana incierto.

En realidad no sé cómo fue, no sé quién hizo la primera conexión, solo sé que compartíamos el salón de clases y que al terminar la jornada del colegio todos caminábamos hacia el mismo lugar para tomar el vehículo que nos llevaría a casa. Y es que sin saberlo, habíamos vivido siempre en la misma ciudad y ninguno era consciente de ello.

Al principio no fue apropósito, de hecho, algunos se adelantaban, y otros nos quedábamos atrás, pero al final siempre terminábamos compartiendo el mismo autobús de regreso a casa. Posteriormente ya no hubo más casualidades, pues resultaba lógico que si todos íbamos al mismo lugar; bien podíamos hacernos compañía en el camino.

Fue así como nos convertimos en un grupo de personas caminando siempre juntas hacia el mismo destino; Coatzacoalcos. No fue raro que enseguida nos ganáramos el apodo de los “Coatzaboys”. Debo confesar que lejos de molestarnos, siempre nos gustó este concepto, aunque puede que sea una opinión muy personal, por sentirme parte de algo importante; no lo sé, lo que sí sé,  es que nunca nos quejamos, parecía en realidad un motivo agradable de distinción y de manada.

Posteriormente no solo compartimos el autobús, también las comidas, las tareas, el cine y hasta las chucherías que comprábamos. Poco a poco fuimos conociéndonos más, de tal forma que nos confiábamos hasta aquellos secretos que no quieres compartir con nadie, así éramos nosotros, sinvergüenzas, divertidos, ligeros y con la fuerza de voluntad para afrontar las exigencias de nuestra profesión.

No era raro vernos cabecear en el autobús después de un examen, después de los desvelos de una clase normal, o después de una jornada agotadora en el hospital. Tampoco era raro vernos fotocopiando un libro, menos aún llenar 2 mesas de algún restaurante y en épocas de feria, caminar por entre la gente divertidos.

Pronto surgieron breves rencillas, algunos malos entendidos, pero nunca dejamos de querernos como aprendimos a querernos, de tal forma que hoy en día seguimos compartiendo momentos tristes y muchos alegres y  por el camino que hemos recorrido; me atrevo a escribir esta corta historia.

Pero que sería una historia, si no hablara de sus protagonistas Y es que aprendí a conocer su esencia más pura, sus virtudes y sus puntos a reforzar, a la par que ellos me descubrían, me aceptaban y me iban haciendo parte del grupo. Es por ello que me tomo la libertad de presentarlos y mostrarles sus mejores virtudes.

Primero está Maritza, Maritza es el tipo de persona que se entrega, un alma linda y cariñosa, ella se da al mundo como quien lo considera una necesidad, un mundo en el que puede aportar lo mejor de si. Maritza es una persona que jamás te negaría un favor, no sabe guardar rencor, es la esencia del amor en acción.

Maristel siempre fue la pequeña del grupo, si pudiera describirla en sentido metafórico podría decirles que Maristel es un alma joven, con la inocencia y dulzura de un niño pero con la madurez suficiente como para vivir sola y no dejar que los conflictos de la vida perturben su alma, es sin duda, un ser que aún en el panorama más desolador, jamás te negaría su sonrisa.

Cuando pienso en Leidy sin dudar puedo compartirles que ella siempre fue la mujer más fuerte del grupo, siempre con un mar de sentimientos y pensamientos en su interior, pero siempre fuerte, nunca la vi llorar en grupo, nunca la vi caerse sin levantarse, es sin duda una mujer con mucha fuerza de voluntad y un ser alegre con ganas de disfrutar cada segundo de la vida.

Ellas tres y yo, sin ser conscientes, inclinábamos la balanza del grupo hacia lo femenino, hacia lo suave, con aroma dulce, puede que con pasos ligeros; pero con la presencia y la dignidad de la mujer que impresiona y deja huella.

Por otro lado, si he de hablar de los hombres, debo confesar primero que siempre fueron mi punto débil, mi talón de Aquiles, mi razón de reír todos los días y mis motivos de felicidad a donde quiera que nos dirigíamos; además de que siempre me cuidaron y sin decírmelo me hicieron sentir querida. Debo insistir en que puede ser solo una historia subjetiva, pero mis sentimientos no lo son y es así como siempre me hicieron sentir.

A mi amigo Jorge todo el mundo lo conocía como Aquino, aunque para nosotros siempre fue Coqui. Pues bien Coqui siempre fue alegre y divertido; Siempre con los comentarios más realistas y divertidos sobre cualquier cosa. Es la persona más consciente de la realidad que lo rodea, y siempre encuentra la manera de hacerte saber el camino por el que vas… Es además de carácter artístico, creativo y muy tranquilo.

Julio es sin dudar el  más honesto de nosotros, jamás emitiría un juicio sobre algo que no pensara o sintiera, siempre con un aire intelectual a su alrededor. Puede que no te hiciera saber sus sentimientos, pero siempre fue capaz de hacerte sentir querido y protegido, quizás fuera esta su mayor virtud, esa capacidad de transmitirte seguridad y hacerte sentir a salvo de cualquier peligro.

Si he de empezar a platicarles sobre uno de los dos Ángeles que formaban el grupo,  he de empezar por el Ángel del que una de nosotras se enamoró una vez. Pues bien, les diré entonces que siempre fue el más caballeroso de todos y he de compartirles que era capaz de cualquier cosa para que ninguna de nosotras pasara algún apuro. Era también de comentarios sarcásticos, pero divertidos. Le tengo un cariño muy especial, porque siempre me demostró que podía confiar en él y he de confesar que quizás sea la persona a la que más extraño.

Ricardo siempre caminaba con precaución, con cierto aire de timidez, pero era también la persona con las convicciones más fuertes, parecía siempre saber a donde quería llegar y también el camino que debía seguir. Siempre muy sincero y cariñoso. Si algo definía a mi amigo era su gusto por el futbol, parecía llevarlo en la sangre y muchas veces fuimos deleitados por su habilidad en el campo.

Podría definir a Eleazar fácilmente con una palabra: Romántico.  Nunca vi sufrir a alguien tanto por amor, nunca vi a alguien expresar tantas palabras de amor como él y es que se le da naturalmente, es también un alma sensible, y muy amoroso, un amigo fiel y con miles de sueños por alcanzar.

Por último he de hablarles de Ángel; el Ángel que conocí una vez cuando tenía 7 años, es quizás la persona con mayor carisma que conozco, de alma artística, Dios le ha dado una voz privilegiada y la capacidad para proyectar sus emociones a través de la música, es también de mente abierta y con la habilidad de aprender siempre de los demás. De moral firme y carácter fuerte.

Esté fue un breve relato del mundo que compartimos, quizás para este momento ya sea tedioso continuar, pero hay tanto que contar, tantas anécdotas que compartir; tantas historias que se seguirán escribiendo, que me niego a terminarlo aquí. Lo que sí puedo asegurarles es que aún no hemos vivido el mayor temor, la mayor alegría, o la peor tristeza, ya que los designios del Señor son misteriosos y  me niego a dar por terminada nuestra historia.

Es verdad cuando dicen que la voluntad de Dios es perfecta y con este breve relato puedo comprobarlo. Es por ello que lo finalizo agradeciéndole su infinita bondad y por el perfecto plan de vida que creo para nosotros; porque nos dio la oportunidad de conocernos y compartir la vida lo suficientemente intensa como para que nuestra amistad prevalezca por siempre en nuestros corazones.

Gracias Amigos, por su amor infinito, por estar presentes y por dejarme aprender algo nuevo cada día, gracias porque se hicieron presentes cuando más los necesité y porque han cambiado mi vida para siempre. Gracias por ser y estar, les deseo que sus sueños se hagan realidad y que la naturaleza cálida de su alma, caliente el corazón de la gente que los rodea, como lo hicieron con el mío, por el resto de sus vidas.