viernes, 20 de febrero de 2026

Sobre la resilencia y el destino…

De pequeña, alguna vez tuve el sentimiento de inseguridad, miedo e injusticia; de tal forma que cuando crecí y pude defender por primera vez a alguien, ya no pude dejar de hacerlo, crecí  protegiendo a todo aquel que consideraba frágil, débil o que era sujeto a bullyng o violencia. 


Y aunque la mayoría de las veces; no sé cómo defenderme a mí misma; me volví experta en proteger y consolar a los demás. De alguna manera es la forma en que sano a la niña que alguna vez sintió angustia por no poder  defender a su par…


Actualmente en mi día a día no solo hay medicina y ciencia; hay ternura, hay amor, plenitud y felicidad, acompañando a las familias; dando consuelo y certidumbre en los momentos más angustiantes que puede llegar a experimentar alguien; no saber que enfermedad rara tiene su hijo. 


Nunca pensé que aquello que me dolió tanto; un dia me permitiría llegar hasta aquí; rodeada de personas que podrían considerarse frágiles, pero que con el buen acompañamiento, la certidumbre y el manejo multidisciplinario; hoy son campeones Olímpicos. Y si esta no es la dicha más grande que alguien que creció  como yo, puede tener; entonces que me diga cuál es.


Fotos de la sesión de enseñanza del CRIT Tamaulipas de hoy 13 de febrero de 2026: “Resultados de Paratletas” a cargo del Lic. En Terapia Física Víctor Eduardo Reyes Pérez.


(Otra vez en Febrero Maia Samantha, gracias hermanos por acompañarme en este viaje Mirtha Sac-nité Gutiérrez López Armando Abinadab Gutierrez Lopez)

martes, 6 de enero de 2026

Azul

Azul es el nombre de una canción de un hombre que hasta hace unos meses, literalmente menos de un año, se dedicaba a barrer las calles de la Ciudad de México.


En su canción Azul, Macario Martínez habla del color que emite su amada cuando siente amor, él lo describe como “Azul”; de hecho nos hace saber que es el propio mar quien le confirma, que siempre será ella “azul”, tan “azul” como el mar y con ello evoca no solo el color, si no lo eterno, inmenso y profundo que es el amor que siente por ella.


Macario Martínez salió a la luz pública con una frase emblemática: “la vida pide mucho y yo namás soy un barrendero que quiere que escuches su música”, todo esto mientras es trasladado en un camión de recolección de basura, con su uniforme verde lima, que irónicamente hace imposible que alguien pase a su lado y no lo haya mirado. Y sin embargo hace menos de 1 año, nadie sabía quién era el.


Esta imagen contrasta con la música de fondo del video: “Sueña lindo corazón, sueña lindo, que la herida que dejó, ya no duela más…”


No hay claridad si se trata de la música, el verde lima, o Macario mismo, lo que evoca tristeza y melancolía; hay tantas sensaciones que hasta confunde porque sentimos tanto dolor; ¿será a caso la idea del artista frustrado que habita un mundo que no lo privilegió, o es la cicatriz que aún sangra del amor que perdió?. 


En sus canciones “Azul” y “Sueña lindo” Macario, humildemente transmite que amó, que se equivocó, pero que todo lo vivido y compartido, fue sincero, que nunca tuvo la intención de lastimar, más bien amar. Y rogando se disculpa: “Si me equivoqué lo hice pensando al revés.. que la herida que dejó ya no duela más…” porque cuando ella desaparece lo hace también el sol y el mar en su inmensidad, con cada ola que va y regresa le repite que “siempre será ella”, eterna como el mar.


Cuando por fin terminan las canciones, nos hallamos absortos en la incertidumbre de lo que pudo haber pasado: Él mismo nos dice: “cómo quisiera tener claridad”, pues, “el no saber”, es lo que continúa doliendo. Y somos  contagiados por aquella duda que resuena en cualquiera que haya vivido dos días en este mundo de desafíos, pérdidas y vacío.


Sin embargo una luz se cuela en aquel laberinto sepultado bajo la tierra; entre el dolor, la duda y su música: “Sueña lindo corazón”, resuena en nuestro ser como un rayo de esperanza; de que aún en la adversidad, entre la pudredumbre de las calles y de un mundo que ha decidido ignorarnos; aún se puede soñar.


Personalmente me gusta la música honesta, aquella que transmite tanto con palabras sencillas, con humildad, es por ello que sentí la necesidad de elaborar una reseña de este artista herido; la siento tan real que palpita, evoca en mi nostalgia, amor, pero sobre todo esperanza. 


Y debe ser esto último por lo que no hago más que repetir una y otra vez la voz de Macario en mis oídos; quiero soñar con el, compartir su fe, que aquella herida que aún sangra, por fin cicatrice y no duela más; que la incertidumbre que nos consume por fin responda; y si aún así no se lo que soy; el me recuerde en cada estrofa que: “Aún puedo soñar”, soñar lindo”

¿Quién soy?

​Nota del autor: 

Este pequeño fragmento no lo escribí motivada por mí misma, más bien es parte de una serie de escritos que me ha pedido mi psicoterapeuta, que escriba. Esté en particular y citándolo a él, debe hacerme recordar quién soy… y la verdad es que en este momento no lo tengo tan claro como en otros momentos de mi vida; sin embargo, esto fue lo que finalmente escribí de forma muy forzada y sin ganas.


¿Quién soy?

A groso modo, iniciaría describiéndome como una persona sensible, romántica, sobrepensante. También una mamá cariñosa, proveedora; torpe con las habilidades motrices, más resiliente ante la vida.

Tengo un corazón frágil y me cuesta tanto perdonar cuando me lastiman; no sé porque, a veces creo que es como un poder inútil derivado de mi buena memoria, también culpo a mi sensibilidad y a que vive en mí el sentimiento de que nadie es malintencionado, después de todo, somos parte un mismo ser, somos parte del Todo.

Por lo que constantemente tiendo a sorprenderme mucho cuando alguien me lastiman; me sorprendo tanto que incluso siento rabia conmigo misma por no haberlo anticipado.

Soy también buena doctora, quiero mucho a mis pacientes, (a veces tiendo a llamarlos hijos y la mayoría de las personas me regaña), aunque la mayoría de las veces mi trabajo consiste en dar malas noticias.

Me gusta pensar que soy buena amiga, aunque recientemente descubrí que tiendo a ser sobreprotectora con mis amigos y en general con quien considero frágil o desprotegido.

Ahora mismo no me considero una buena pareja para nadie; pero hubo una versión de mí hace un tiempo en el que di mi vida por un ser que nunca lo valoró. A veces siento como si me hubiera roto tanto, que no hay manera de volver a repararme.

Me gusta el cine de autor, leer libros y escribir poemas y si tuviera que elegir un deseo ahora mismo; sería “ser feliz con mis hijos por siempre”.

Me pidieron que escribiera ¿Quién soy?

La verdad como mencioné, ahora mismo no lo tengo tan claro; pero sé que quiero curarme, añoro la felicidad, la libertad y ser amada.

Deseo tanto compartir la vida con alguien que mire el mundo como yo; ver a mis hijos crecer, y ser autosuficientes. 

Quiero recuperar la Paz en mi vida… En fin si tengo que decir quién soy diría que soy Claudia la loca; Berty la triste; una mamá maravillosa y una mujer todo terreno


domingo, 4 de enero de 2026

Marlen

Marlen:


Amiga mía, hoy quiero que seamos cómplices, como dos niñas que tocan el timbre en una casa y salen corriendo, antes de que las descubran. Así hoy quiero compartirte un secreto, decirte algo que poco a poco he ido observando y que creo por fin haber descubierto. La verdad no sé si es prudente confesarlo aquí, pues pretendía guardarlo con candado y caja fuerte. Pero es tan hermoso que siento que todos tienen derecho a saberlo y verte como yo te veo; por lo que volviendo a la premisa inicial…


Marlen: creo haber descubierto el mayor de tus tesoros; y quiero confesártelo con elocuencia y la mayor sinceridad que me sea posible. Porque se trata de un aspecto de tu ser dispuesto detrás de tu hermoso cabello largo, de tus dientes blancos perfectos y tus pómulos rosados…


Quiero decirte que al fin he descubierto “la casita de algodón” que has construido ahí dentro; llena de amor entre nubes suaves; amo como suena “la tornamesa”, que hace girar ese disco de “rock clásico” que llena de energía tus días; ahora entiendo porque cuando Marlen sonríe, lo hacemos todos. 

Hay calma detrás de esos ojos claros, hay pasión que se desborda por los poros de tu piel; hueles a miel, a azúcar, a galletas de canela recién horneadas, y como ellas arropas el alma. 


Deseo tanto amor para ti, tanta calma en este mundo de murmullos incesantes, que terminan por cegarnos y confundirnos siempre. 

Te parece bien si mientras llega ese momento, ¿Lo esperamos juntas?, Tú y yo, una a lado de la otra, viendo lo inmenso que es el mar, tanto como la fuerza de nuestros corazones, tan basto como para sortear lo que Dios nos disponga…


Te quiero, bonita señorita, y te espero en mi banca cuando empiece el recreo, ahí siempre hay un lugar para ti…


Con amor yo… y todo lo que necesites que sea para ti…


domingo, 28 de diciembre de 2025

Al estudiante del alma

Quería pasar por aquí para agradecerte, los momentos que hemos pasado durante mi proceso de sanción, quiero decirte que me he sentido un poco mejor cada día, con más ganas de hacer cosas y salir de la cama. 

Gracias por el tiempo que te tomas al analizar mi vida, mi personalidad y mi interacción con las personas que me rodean con tanta delicadeza y objetividad. Siempre me había considerado una persona analítica y objetiva y tenía mucho miedo de tomar terapia y de no encontrar alguien que siguiera la línea de mis pensamientos y que me ayudara a observar otros colores que aún no reconozco de mí misma. 

Pero desde que tuvimos la primera consulta, supe que tú sabrías qué hacer con la maraña en que se convierten mis pensamientos en mis momentos más frágiles. Gracias por mirarme, y permitir que yo misma me visualicé a través de tus ojos. 

Te deseo una feliz Navidad y un próspero año nuevo. 

¡Me siento contenta y tal vez estoy siendo impulsiva, y mi terapeuta me dijo que escribiera, y a mí me gusta escribir, y es navidad y yo he decidido escribirle a él; para que sepa que es muy bueno en lo hacer, por si alguna vez llegara a dudar de quién es. 

Muchas gracias al mejor “estudiante del alma” que la “ciencia de la mente” tuvo a bien hacernos coincidir, para sanar y aprender.


Con cariño Clau!

viernes, 26 de diciembre de 2025

La Flor en la rendija

En la grieta donde nadie mira,
como un rayo de luz
que se cuela por una rendija,
lo halló.


Nunca creyó
que ese pequeño destello
pudiera iluminar el abismo
en el que yacía.


Con dos gotas de agua
la flor del desierto
se alimentó marchita


Primero llegó el silencio.
Luego, la calma
abrió espacio
entre el arrebol de sus mejillas
y el golpe estruendoso
de la lluvia sobre el suelo.


El viento meció
las hojas secas de la flor,
frágiles,
colgando de su tallo cansado.


Al final del otoño,
un brote inesperado floreció.
Incrédulo,
abrió los ojos:
tan cerca del invierno
y tan lejos de Dios.


En el tercer día,
una ola de néctar los golpeó.
Como una capa espesa de miel
el aire se impregnó,
borrando la esencia amarga
de las flores del desierto.


No hay memoria
de aquella anomalía en la matriz.
Nunca la hay
cuando lo inexistente cobra forma,
cuando lo relativo se impone
a la esperanza,
cuando la fe se ha perdido.


Sin embargo,
una serie de figuras retorcidas
regresan a su memoria:
una flor,
una rendija,
un ratón.


Y la pregunta inmóvil
que resuena en la grieta:
¿Fue real?,
¿existió para otros
o solo fue un gesto
en la delgada línea
entre la vida y la muerte?


Ya no importa dónde empieza 

o perece la realidad,
dónde se graban
o se aniquilan los recuerdos.


Hay presencias mínimas
que existen en ínfima potencia
y, como el aleteo de una mariposa,
al otro lado del mundo
desatan tifones.


Así fue el encuentro:
el ratón que se coló
por la rendija,
y la flor
que veía el mundo
desde ella.





sábado, 22 de noviembre de 2025

Donde nadie mira

Donde nadie mira


A la izquierda del mundo, en la grieta desde la que miro, un día creí que tu recuerdo bastaría para detener el tiempo, pero solo dejó en mis manos la tibieza de lo que no fue.


Y sé que no volveré a verte por lo que escribiré de ti, con candor; como la lava del volcán que arrasa la pradera destinada a florecer.

Voy a contarte que te necesité, como el campo seco implora a la tormenta, viendo apagarse a la fauna mientras espera el milagro del agua.


Hablaré del amor que te tuve, de que aún te amo, pero no podrás escucharlo: siempre fuiste sordo a mi voz y ciego a mis necesidades.


Te extraño, y apenas compartiste unos años conmigo; extraño la caricia que nunca llegó y los besos que jamás recibí, extraño la ilusión de haber sido tuya y de que nunca me abandonarías.

Añado el deseo absurdo de que un día por fin lo entiendas, de que me mires, me nombres, y me rescates de esta espera infinita de sentirme amada y protegida.


Deseo con todas mis fuerzas poder ser débil, frágil, suave; y me invade la envidia de la mujer sostenida desde niña, la que nunca tuvo que aprender habilidades ajenas a su alma.

Un día quiero dejar este cuerpo que ya no me sostiene, porque nací sensible y tuve que endurecerme, porque nací frágil y aprendí a llorar en silencio, porque este mundo gira a la derecha y yo siempre quise caminar a la izquierda, sin que nadie entienda por qué soy así.


Un día voy a escribir de ti, y quizá ni siquiera sepas que era para ti, porque tu mundo siempre fue tan grande como para nunca voltear a mirarme.