viernes, 29 de diciembre de 2023

Bitácora del bebé Año 8 mes 1


Tijuana, Baja California.

Tal parece que no lograré cumplir mi reto lector, como a bien tuve que informar en mi último reporte. Sin embargo debo reconocer que este seguimiento no se trata de mi, si no de la criatura, por lo que no me detendré en mi malafortuna. 


El espécimen sigue creciendo y cosechando éxitos; y paradojicamente, el día de hoy este investigador se siente orgulloso de informar que la criatura ha sido reconocida por sus superiores como, ganador del Reto Lector del Mes: "Modelos Lectores".


Debo sincerarme e informar con objetividad que todavía confunde algunas letras, y no sabe si leer primero, la "e" o la "l" en la palabra "el";  o si la "b" se escribe en realidad como la "d"; y así con otros menesteres de filología, gramática o el arte de las letras y el lenguaje. 


Y a pesar de la carencia de skills gramaticales y que aun no domina el español; ¡la Criatura, ha ganado el reto lector!; por leer la mayor cantidad de cuentos e historias en un período de 30 días. y eso llena el corazón; es decir genera una fascinación y admiración en este investigador. 


Y es que es impresionante su determinación, valentía y la fortaleza de enfrentarse a un mundo que muchas veces no tiene sentido en su cabeza (como el hecho de: "por qué existe un reto lector en su colegio" ).


¡Jajajajajajaja! "A mi Dylan" (como lo he nombrado a lo largo de estos años), todo lo confunde; como si de un astronauta qué ha llegado a Neptuno se tratara; y cuestiona la vida en la tierra cual viajero en el tiempo que ha llegado de golpe al 2023 a través de un "agujero de gusano".


>>Cambio y fuera>>


Dylan, mi bebé de Jupiter; mamá te ama... por siempre.


Oliver Duhart Mena

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Vacío

Silencio, desierto, estasis; el vacío que anidó lentamente se impuso, reclama su identidad. Mira fijamente, desaparezco en la nebulosa. 

Se ha alimentado de si, de ti, de ustedes. 
Sentido busca darle a la existencia; carcome la  necesidad, la inseguridad; se atraganta del alma joven, de sueños, risas; igual si es  tristeza que lamento. 

Pretende ser, estar; reír sin sentir, existir sin vivir; permanecer, habitar, resistir... Se palpa lo finito, la anticipación del epílogo. El muerto que camina a tu lado, farsante, desproposito, vacío. 

Perdida en la nebulosa por fin despierto, en una nube de gases, polvo y luz estelar, allí donde nacen las estrellas, despierto del arrullo de la vida, de la larga inbernacion, del vacío qué se ha vuelto mi vida tras tu huída. 

¡Devuélveme la vida que se ha ido tras de ti y no te encuentra!... Vacío, silencio, desierto. 

lunes, 23 de octubre de 2023

A mi abuelo; o lo que quedó después del Otoño

De ti recibí los mejores consejos, ideas, conjeturas, hipótesis; me enseñaste que es digno quien trabaja; que hay que sentirse orgulloso de ser parte de esta familia; que podía tomar tu mano y aferrarme a ella. 

Pero te marchaste, y cada día que despierto en este mundo hostil, sabiendo que no estas en el, me duele mucho y no se si uno se puede recuperar de una pérdida tan dolorosa. ¿A caso tu lo lograste?  

No se compara el dolor de un adolescente con el del adulto que carga con el propio y el de su familia; esta colicion de tristeza, golpea a todos, pero a mi, amenaza con secarme, me duele, le duele; la vida misma duele.

Cuando uno es joven es más fácil recuperarse de estas pérdidas, por que nuestro mundo se limita a lo que percibimos (escuela, los amigos). Ciertamente cuando pasan los años, la vida se muestra más como ella misma es; trágica, caótica, dolorosa. La vida misma es, como un ser al qué le han arrancado la piel y se arrastra en el suelo.  

Te quiero, te extraño, me dejaste y ahora solo soy la hoja que queda en el árbol al final del otoño, pendiendo apenas de un hilo qué terminará por romperse.

Divergente

Hoy pasé por tu vida como un soplo del viento; como un murmullo del río, como el sol en el cielo. 
Un momento desesperado  de un árbol me colgó; y como loca me hizo correr, gritando tu nombre en el campo.


¡Turbador!, te pedí con esto a gritos en silencio; que tus ojos posaras sobre mí y que en tu rostro se dibujara aquella sonrisa que ahora me inspira a escribir.

Al Arrullo de la noche bailando pedí, 
que sus notas endulzaran tu vida y te trajeran a mi. Los grillos lloraban, las cigarras cantaban, yo suspiraba, y fuimos todos un solo lamento que a las almas asustaban. 

A media noche la luna se impuso ante mis ojos, inmensa, como recordando lo pequeña que soy para ti; de pronto gritando rogé: "¡Mal de mi corazón, tormento de mis lamentos, besa mis labios cual toque sutil,  ilumina mis días, mi cielo Gris!".

Pero al amanecer con los primero rayos de la mañana inicié el viaje de regreso a casa, corrí por por el campo, gritando tu nombre, trepé al árbol más alto para ver si me veías, si te veía, pero una vez más... 

Hoy pasé por tu vida como un soplo del viento; como un murmullo del río, como el sol en el cielo... Como si siempre, como si nada.