El camino a la iluminación no es otra cosa que un viaje caótico y bullicioso, ciertamente, por momentos es silencioso, sin embargo son las desventuras de sus protagonistas los que permiten en mayor potencia llevarlos a iluminarse. Pero: -¿Y qué es la iluminación? -Me pregunté como todos en esta nueva era del ser humano, a mi vida llegaron miles de respuestas, pero solo una hizo vibrar mi corazón en ese momento: Es el estado final de conocerse a si mismo.
Cualquiera pensaría que el viaje llegaría a mi a través de la meditación mesurada y estricta. Pues no, en realidad, fue un viaje a través del sufrimiento y desengaño, un camino lleno de lagrimas y espinas. Como toda tragedia comienza con una historia de amor y termina con un corazón roto o al menos, eso pensé. Vengan pues a escuchar esta historia.
Como mujer, poseo esa absurda manera de amar, que no tiene lógica, o razón; ese tipo de amor que puede perdonar casi todo. Muchas veces somos juzgadas por amar sin condiciones, pero es que ¡nadie entiende todavía que nacer mujer incluye el kit completo para amar!
Fue fácil entregarle el corazón al primer hombre de mi vida, no tuvo que hacer nada para que yo lo amase, siendo yo una parte de su ser, lo amé y el me amó desde el principio. Pensaba que siendo yo una "parte suya", el debía amarme y cuidarme, sin embargo; fácil o no, decidió emprender un camino lejos de mi. Pensaba que eramos felices y en realidad nunca me di cuenta que solo yo lo era. Fue la primer pedrada a la maravillosa esfera de cristal en la que vivía o visto de otra forma, iniciaba el camino a la iluminación.
El duelo es difícil cuando se vive solo, pero es peor cuando toda la familia lo vive, pues no hay cabeza que diga basta y permita que sigan todos adelante, mucho menos cuando la mujer que te enseña a ser mujer esta tratando de armar los pedazos rotos de su corazón. Sin embargo, de manera perfecta como es la vida; la tierra gira, se desplaza y no deja de moverse, el tiempo pasa y no te espera; así nosotros de la misma forma cambiamos, aprendemos y logramos con mucho esfuerzo trascender el dolor con amor.
Surgió entonces la necesidad de mi ser de hacer las cosas diferentes, de encontrar el amor verdadero, alguien que llenara la ausencia del primer amor. Inevitablemente todo salió mal; pues yo sin experiencia, si haber sanado, no me di cuenta que no debía llenar ningún hueco ni surcir alguna herida, yo solo debí escribir una nueva historia.
Pasó lo que pasa cuando creas castillos en el aire; cuando no se repara la esfera de cristal y piensas que puedes seguir adelante. Sucede que en vez de amar, quieres y anhelas que alguien cubra tus necesidades, esas que el primer amor debió cubrir. Fuerzas tanto las cosas que el hilo se rompe. Cualquiera pensaría que al terminar de fracturarse la esfera o tu mundo imaginario, mirarás por primera vez la realidad. Lo cierto es que en el caos es cuando menos puedes hacerlo, en el caos, irónicamente, solo la sombra y el ego te sacan a flote. Es así como comienza el verdadero camino a la iluminación; cuando el color de la sombra es lo mas oscuro que has conocido.
De tal forma que tras sentirme perdida, traicionada y muy sola, descubrí que a pesar de que soy mujer y que puedo perdonar casi todo, por primera vez llegué a mi límite, esa vez no puede seguir. Descubrí que cuando me enojo y me avergüenzo de la naturaleza e intensidad de mis emociones, llego a pensar que quizás esa persona que camina por las calles sonriente, es una farsante. Sin embargo; caminar a la iluminación es precisamente darte cuenta que esa farsante es en realidad la misma persona, una mujer dual; ese ser que ama, pero también sufre, que se enoja y sonríe, que a veces puedes ser intensa y otras superficial, que eres humano y te atrae lo mundano, así como el arte y la naturaleza.
Ahora que comenzaba a iluminarme, a reconocer esas partes de mi que ocultaba muy bien, decidí dejar de ignorarme, de fingir ser otra persona; hice lo mas simple y honesto conmigo misma: me rendí; decidí dejar de luchar, luchar contra el flujo de la vida que nos lleva a destinos que no comprendemos; guardando la esperanza de un día entender que quizás ese era el comienzo de un futuro en el que me encontraría conmigo misma y no sentiría esa angustia, ese pesar; donde mi boca no estallara en preguntas y mi corazón no sufriera por no comprender esa naturaleza constante de arruinarlo todo, ese modo sutil de sabotear la felicidad en un instante.
Así lo hice; guardé la esperanza de ese futuro, de ese día, de este día; no fue fácil, pero la naturaleza de la mujer así es, así ha sido siempre; tiene una constante en la vida que sin lógica, razón o mesura y sin casi poder respirar la obliga a amar.
Comprendí que detrás de mi sombra, de ese velo oscuro; yo amé y sigo amando porque no conozco otra manera si no es a través de este extraño modo de vivir; porque aveces la sombra me pide odiar, porque el ego nubla mi conciencia y entorpece el juicio y a pesar de ello solo puedo amar. Porque no existen motivos y aun así amo, porque he comenzado a darme cuenta que el amor si lo puede todo, porque no existe el perdón cuando se comprende todo. Que la mayor prueba de amor que existe es no necesitar una disculpa; pues no hay ser malo de naturaleza, si no modificado por las circunstancias.
Si me detengo y permito que mi ser superior hable, puedo callar al ego y su estúpida manera de arruinarle la vida a cualquiera no importa si se es o no consciente de el. Puedo respirar, iluminarme con esa luz que ya soy, que llevo dentro y comenzar de nuevo, pero ahora mas fuerte, con otro lente, con mis propios ojos, no con los del mundo imaginario que había construido el ego. La verdad es que no se si he terminado de iluminar la sombra, como les digo, es un largo camino, sin embargo por primera vez estoy realmente "Conociéndome a mi misma".
Texto por: Claudia Bertylle Gutiérrez López
Pinturas: Dimitra Milán