viernes, 24 de agosto de 2018

Alquimia


Dicen los sabios que antes de transmutar metales, un alquimista debe aprender a transmutar su propia alma. Esto quiere decir que debe purificarse; hacer oración o practicar el ayuno. Pero ¿sabes? Yo pienso que para transmutar el alma hace falta solo una cosa: Amar. Y yo le agradezco a Dios todos los días por permitirme amarte y que tu me ames; porque sin querer y sin saber nada de misticismo o artes ocultas, nos hemos convertido en alquimistas.

                                                        Con Amor, Berty.




...No es amor el amor
que cambia cuando un cambio encuentra
o que se adapta a la distancia al distanciarse.
¡Oh, no!, es un faro imperturbable 
que contempla la tormenta sin llegar a estremecerse,
es la estrella para un barco sin rumbo,
de valor desconocido, aun contando su altura.
No es un capricho del tiempo, aunque los rosados labios
y mejillas caigan bajo un golpe de guadaña.
El amor no varía durante breves horas o semanas,
sino que se confirma incluso ante la muerte...
Soneto 116 de William Shakespeare

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