La criatura aplazó hoy su siesta vespertina, luego de observalo durante casi 11 meses, puedo afirmar que postergará su hora de dormir unas horas mas. Tiempo que probablemente empleará para recuperar fuerzas y planificar aventuras que desarrollará al despertar.
Quien lo vea dormir por primera vez pensará, que es la viva imagen de la templanza y ecuanimidad, sin saber que dentro de él guarda un espiritú impetuoso con la energía de un vendabal.
Dylan Alexander como se le ha identificado, parece no darse cuenta de lo especial que resulta a los ojos de su espectador. Este año ha transcurrido velozmente, mientras se le ha observado crecer y desarrollar habilidades, si bien afines a su especie, impresionantes para quien por primera vez estudia un especimen propio.
Puede que no haya mayor gozo en la labor de un investigador que reir y hacer suyas las experiencias de la criatura que observa.
>>Cambio y fuera.
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