El amor es esa energía que hace posible lo imposible, esa fuerza que nos une a todos con un lazo invisible, es también cobijo, abrigo, y a veces la brújula que nos permite llegar al lugar perfecto donde las almas destinadas se han de encontrar.
Aunque no lo queramos creer, el amor se manifiesta a todos los niveles de consciencia; puedes verlo correr detrás de los niños en el parque, en la mujer que le lleva comida al mendigo, en la abuela que cuida de sus nietos. Otras veces se manifiesta en la enfermera que cuida de sus pacientes o mientras nos ofrecemos la paz.
El amor tiene múltiples fines y se expresa de múltiples formas; lo vemos en el padre que no ve a sus hijos, pero que se preocupa por llevar el sustento, en el músico, en el poeta, en el director que a través de sus virtudes resucita corazones.
El amor se manifiesta en el aire, no es mentirá ni cliché, revoletea con el aleteo de las mariposas, salpica con la brisa marina, acalora nuestros cuerpos con los rayos del sol y encuelve en felicidad a las familias.
El amor está en el aire impregnando nuestros sentidos; pérmitámosle que llegue, que empape la vida día a día, que entre a los corazónes y encuentre salida para que podamos maniféstarselo al mundo que nos observa como esperando que nos hagamos conscientes de esa gracia de Dios.
