martes, 6 de enero de 2026

Azul

Azul es el nombre de una canción de un hombre que hasta hace unos meses, literalmente menos de un año, se dedicaba a barrer las calles de la Ciudad de México.


En su canción Azul, Macario Martínez habla del color que emite su amada cuando siente amor, él lo describe como “Azul”; de hecho nos hace saber que es el propio mar quien le confirma, que siempre será ella “azul”, tan “azul” como el mar y con ello evoca no solo el color, si no lo eterno, inmenso y profundo que es el amor que siente por ella.


Macario Martínez salió a la luz pública con una frase emblemática: “la vida pide mucho y yo namás soy un barrendero que quiere que escuches su música”, todo esto mientras es trasladado en un camión de recolección de basura, con su uniforme verde lima, que irónicamente hace imposible que alguien pase a su lado y no lo haya mirado. Y sin embargo hace menos de 1 año, nadie sabía quién era el.


Esta imagen contrasta con la música de fondo del video: “Sueña lindo corazón, sueña lindo, que la herida que dejó, ya no duela más…”


No hay claridad si se trata de la música, el verde lima, o Macario mismo, lo que evoca tristeza y melancolía; hay tantas sensaciones que hasta confunde porque sentimos tanto dolor; ¿será a caso la idea del artista frustrado que habita un mundo que no lo privilegió, o es la cicatriz que aún sangra del amor que perdió?. 


En sus canciones “Azul” y “Sueña lindo” Macario, humildemente transmite que amó, que se equivocó, pero que todo lo vivido y compartido, fue sincero, que nunca tuvo la intención de lastimar, más bien amar. Y rogando se disculpa: “Si me equivoqué lo hice pensando al revés.. que la herida que dejó ya no duela más…” porque cuando ella desaparece lo hace también el sol y el mar en su inmensidad, con cada ola que va y regresa le repite que “siempre será ella”, eterna como el mar.


Cuando por fin terminan las canciones, nos hallamos absortos en la incertidumbre de lo que pudo haber pasado: Él mismo nos dice: “cómo quisiera tener claridad”, pues, “el no saber”, es lo que continúa doliendo. Y somos  contagiados por aquella duda que resuena en cualquiera que haya vivido dos días en este mundo de desafíos, pérdidas y vacío.


Sin embargo una luz se cuela en aquel laberinto sepultado bajo la tierra; entre el dolor, la duda y su música: “Sueña lindo corazón”, resuena en nuestro ser como un rayo de esperanza; de que aún en la adversidad, entre la pudredumbre de las calles y de un mundo que ha decidido ignorarnos; aún se puede soñar.


Personalmente me gusta la música honesta, aquella que transmite tanto con palabras sencillas, con humildad, es por ello que sentí la necesidad de elaborar una reseña de este artista herido; la siento tan real que palpita, evoca en mi nostalgia, amor, pero sobre todo esperanza. 


Y debe ser esto último por lo que no hago más que repetir una y otra vez la voz de Macario en mis oídos; quiero soñar con el, compartir su fe, que aquella herida que aún sangra, por fin cicatrice y no duela más; que la incertidumbre que nos consume por fin responda; y si aún así no se lo que soy; el me recuerde en cada estrofa que: “Aún puedo soñar”, soñar lindo”

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