Hay comprensión en el silencio, en la prudencia de las palabras que bailan sigilosas en mi boca y no terminan por salir.
Percibo la magia del silencio, pero no puedo definir el concepto, cual estribillo infinito, este poema no puede ser escrito, pues no hay palabras que se acerquen a lo que siento.
No hay sentido en la prosa; los versos no riman, ni las metáforas funcionan. La hipérbole se ha quedado corta... Mejor sería escuchar al viento.
Confuso tambien es el silencio de un corazon que deja de latir y medita; por momentos viaja al pasado y suspira, para después aterrizar brutalmente en su inefable vida.
El modo en que transcurren los días, me ha dejado claro que la vida de una estrella fugaz es mas larga que el suspiro en que coincidimos; por estos dias también un histrion ha quedado mudo y llora entre sordos lo finito.
Una promesa que no se pronunció, un pacto que en silencio se selló; tu esencia presente en mi vida, y en la tarde serena, te acompañaba mi fe. Mas la tarde se ha quedado vacia, y la esperanza sin rumbo, hoy vaga perdida.
Un Cristofue despliega sus alas al aire; emprende el vuelo infinito. Y en su lozanía un girasol brilla erguido, esperando al ave cansada. ¡Que delicia la del tiempo, que sana en silencio!; la certeza de la flor y el ave, han afianzado mi fe.
Con amor, Berty.
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