No se que fue primero Bruno, pero tu llegada vino acompañada de mucho movimiento en mi vida; subidas, bajadas y cambios a máxima velocidad.
Un día estaba viviendo un sueño, intentando escribir la mejor novela jamás escrita; ese tipo de historia rosa con nudo suave y epílogo glorioso. Pero la trama dio un giro inesperado, cobró vida propia y el género rosa cambió a uno más bien tipo thriller (Para ti sería como mudarse a una pancita más grande con mucho movimiento y un ritmo cardiaco diferente, intenso).
La historia iba de un marinero que siempre quiso ser capitán de su propio barco; de pronto gracias a una serie de eventos sin aparente relación pero perfectamente ordenados, pudo navergar ese barco; un corsario con su propio mapa del tesoro, así se sentía el.
Pero en su primera expedición el clima lo sorprendió; surcaba el océano esquivando olas altísimas que golpeaban la nave, la movian de aquí para allá, y el intentaba adaptar el timón al curso del mar. El nuevo capitán, sé sintió un marinero mas surcando la penumbra.
Me encontraba escribiendo justo esa parte de la historia; intentando deshacer ese nudo, cuando recibí la inesperada noticia de tu llegada.
Y tú... tú fuiste una estrella fugaz en el cielo, esa luz que de pronto descoloca cuando no ves nada, como juntar todas las estrellas del cielo y mirarlas juntas en la noche. Más adelante los ojos se adaptan y puedes ver mejor. Me abracé tanto a esa nueva luz, que se convirtió, te convertiste en la osa mayor de mi corsario.
De pronto miles de ideas y conjeturas venían a mi a partir de ese momento, para el descenlace de la historia. Parece que la luz no solo nos muestra el camino si no que estimula la mente. Pensaba en escribir sobre la multidimensionalidad del ser y en como un marinero puede surcar "Asia a un lado y al otro Europa y allá a su frente Estambul" al mismo tiempo; en cómo podemos existir a la vez en otras dimensiones y en otra frecuencia.
Parece algo difícil de comprender, pero ¿Sabes? Ser mamá facilita el entendimiento del concepto, verás: mi ser está fragmentado ya hace tiempo, una parte de mi, vibra dentro de ti y otra dentro de tu hermano. Tu y Dylan poseen todos mis fragmentos, cada aspecto de mi ser vive en ustedes. Guárdenlos, cuídenlos, poco o nada, yo ya soy suya para siempre.
¡BIENVENIDO A ESTE MUNDO BRUNO!
«Tus ojos, tu cara, tus manos juntas... Te amo.
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