"A la familia y a los amigos se les conoce en los momentos difíciles", al menos eso dice la frase...
¿Pero, qué tan realista es esta frase? Quizás más real de lo que creemos, pero no en la forma negativa que nos han enseñado, ya que en la medida en que vamos comprendiendo que nadie puede ofrecerte algo que no posea, entendemos porque hay personas en la vida que nos acompañan en distintos momentos; algunas buenas compañeras de risas y otras buenas compañeras de lágrimas, no es que unas nos quieran más que otras, es simplemente la forma en que cada quien hace uso de las facultades que ha adquirido a través de la experiencia.
Por ejemplo: hablando particularmente de la empatía, Howard Gardner la definía como la habilidad de una persona de comprender el universo emocional de otra. ¿Pero esa habilidad es nata o adquirida? Desde este enfoque, que he planteado inicialmente, nos damos cuenta que no puede existir empatía en una persona si no ha vivido la experiencia necesaria que deje huella en su corazón, para reconocer en el otro un sentimiento o una necesidad.
De tal forma que esa persona que creíamos egoísta o celosa de compartir con nosotros, en realidad no puede y muchas veces ni siquiera se ha hecho consciente de lo que sucede en nuestro pequeño universo, es decir; "no puede ponerse en nuestros zapatos", porque no sabe cómo y alguien que no ha visto unos, quizás ni siquiera sepa reconocer un par de ellos cuando los tenga en frente. Por lo que debemos de tratar de aceptar que cada persona en esta vida tiene algo que ofrecer y muchas veces no es lo que quisiéramos; si no que cada quien ofrece lo que posee.
He ahí la importancia de ofrecerle al entorno tus virtudes; así que, si eres capaz de ser empático, se empático, porque siempre habrá quien este necesitado de comprensión y de ser escuchado. De la misma forma, si tu eres alegre, se alegre, pues siempre habrá quien necesite una sonrisa, o si el dinero viene a ti en abundancia, entonces compártelo, porque si el dinero es a fin a ti, aunque lo compartas, nunca te faltará.
Y así como estos, muchos ejemplos más, es por ello que los filósofos griegos decían aquella famosa frase: "Conócete a ti mismo". ¿Y tú, tienes conciencia de quién eres?

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